Bad Bunny escándaliza las redes posando para PlayBoy

09.07.2020

El cantante Bad Bunny causa gran sensación en las plataformas digitales, al protagonizar la portada de la la famosa revista Playboy. Como Dios lo trajo al mundo pero rodeados de joyas, así se deja ver el famoso puertorriqueño que con su cara más exótica encontró las poses perfectas para la revista.

"Bad Bunny no está a jugando a ser Dios", una frase corta pero contundente fue lo que necesito Playboy para presumir al famoso de 26 años de edad. "Tiene poderes porque piensa de manera diferente y tiene una visión del futuro más allá de los que otros ven", señala la editorial.

El interprete de Safaera, cuenta con una audiencia mundial, tanto que cada vez lanza un sencillo logra posicionarse en las plataformas digitales. Sin embargo, no se libra de detractores que lo critican por la letra de sus canciones. Esta vez Bad Bunny sorprende al mundo al imitar a un Dios griego.

El vestuario que utilizó el máximo exponente del trap latino, forma parte de su peculiar personalidad. Es común ver a Benito Antonio Martínez con las uñas pintadas, pero esta vez enloqueció a sus seguidores por presumir un manicure bastante lujoso.

Además el rotativo para adultos añade: "El estoicismo de la deidad de Bad Bunny se ha disuelto completamente, reemplazado por un comportamiento relajado, pero sus uñas son otra historia".

'El conejo malo', se convirtió en el único que posa en solitario, sin ser acompañado de una mujer, aparte de Hugh Hefner, fundador de Playboy.

"Quiero que todo el mundo se sienta representado en esta cultura. Quiero asegurarme de que sientan que tienen a alguien de su parte, un amigo que esté dispuesto a alzar la voz por ellos" fueron las palabras, del cantante urbano, para la revista sexy.


Cortesía: Revista Ronda  



También puedes Leer

La razón es sencilla, Marina ha vuelto a someterse a un nuevo retoque estético. Ella misma ha reconocido que es fan de "la cirugía, los pinchazos, y todo lo que nos haga sentir mejor". Por esta razón, no ha dudado en someterse a un nuevo tratamiento estético para seguir corrigiendo aquellas cosas que no terminan de gustarle.